Tipo de delito y vínculo con el agresor

No todos los agresores tienen el mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado de agresividad. Según el grado de violencia con el que se lleva a cabo el delito, diversos autores han clasificado a los agresores en violentos y no violentos.

Los no violentos emplean la persuasión, engaño o presión para someter a la víctima, basándose en su relación de autoridad y poder (adulto, padre, maestro). En función de su preferencia sexual, éstos pueden ser pedófilos exclusivos, es decir, que sienten preferencia sexual sólo hacia los niños; pedófilos oportunistas, que abusan circunstancialmente de menores, atribuyendo el acto a las circunstancias casuales, como exceso de alcohol, drogas, desavenencias con su cónyuge, hacinamiento y vida desordenada. Este último subgrupo, según datos entregados por el CAVAS, recoge al mayor número de agresores.

Los violentos, en tanto, emplean el asalto o la violencia para someter a las víctimas. Son más responsables de lesiones y muertes. Tienen graves características de personalidad psicopática con antecedentes de conducta antisocial. Su patrón de conducta obedece a la búsqueda de sensaciones y a su propia satisfacción. Este grupo es mucho menos numeroso y evidentemente bastante más peligroso que el anterior.

El abusador puede ser de cualquier clase social, raza, religión, opción sexual o estado civil. El abusador generalmente no parece diferente a otros hombres.

 

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